Picardías

OPINIÓN

RECORDARÁN ustedes que el pasado diciembre, en la negociación pesquera de la Unión Europea, se trataba principalmente sobre cuotas para la anchoa, cuotas para la merluza y las zonas de veda de la cigala en nuestras costas. Los objetivos se consiguieron con completa satisfacción de todos los actores: principales e invitados, políticos y empresarios. Todos excepto los científicos, que, una vez más, quedaron a los pies de los caballos. Sus propuestas para la anchoa «atendían exclusivamente a criterios científicos sin considerar los aspectos socioeconómicos». La pesquería de anchoa del Cantábrico fue clasificada por el Consejo Internacional de Exploración del Mar (ICES), en octubre de 2004, como una población en riesgo biológico dada su reducida capacidad reproductora. Pero los datos de capturas de años anteriores ya despertaran la alarma: Si en los años 90 las capturas en el Golfo de Vizcaya fueron alrededor de treinta mil toneladas, desde el 2002 al 2004 no superaron las diez mil, y en estos cinco meses del 2005 no se alcanzaron las doscientas. ¿Cuál fue pues la razón de multiplicar por seis la propuesta científica? El acuerdo de Arcachon. Acuerdo por el que España y Francia intercambian cuotas de anchoa por otras de merluza. Acuerdo de gran interés para la flota merlucera, en particular la gallega. Explicación plausible de ese jugar con picardía y mantener la ficción del «pescado de papel». Este periódico titulaba en tiempos del éxito decembrino: «La mejora de la cuota de anchoa enfrenta a vascos y gallegos». Lo que no niega que 70 barcos gallegos van a la costera de la anchoa del Golfo de Vizcaya. Todos entonces asumieron la paternidad del éxito. ¿Y hoy? Dada la catastrófica situación de la pesquería se solicita el paro biológico y el cierre definitivo de la costera de anchoa. El desacuerdo reside en la financiación. Unos ofrecen siete y los otros piden veintisiete. Millones de euros, claro. Algún que otro partícipe de aquel éxito negociador señala ahora: «O Goberno central ten que asumir as súas competencias e acostumarse a resolver os seus propios problemas». «Nós non queremos estar no medio...». Del éxito, a la realidad. El acuerdo de Arcachon, liquidado. El ministerio, sólo. ¿También sin científicos? Todos pendientes de nuevo de reiniciar el futuro. Sin picardías.