Kew y los recursos humanos

| ALFONSO DE LA VEGA |

OPINIÓN

DENTRO del cuarto ciclo sobre jardines botánicos del Curso de ingeniería en proyectos de jardinería y paisajismo organizado por la Fundación Juana de Vega y el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Galicia, Stewart J Henchie, uno de los responsables del famoso y antiquísimo Jardín Botánico de Kew, en Inglaterra, ha explicado la compleja problemática de la gestión de los grandes jardines botánicos y de la dialéctica entre la tradición y las nuevas necesidades en una obra de arte viva y variable en el tiempo como es un jardín. Los criterios de gestión de los espacios verdes de esta clase en la actualidad participan de los generales de la gestión empresarial, pero dentro de su vasta experiencia y con su humor inglés, Mr. Henchie nos ha transmitido su preocupación porque el antiguo personal sea ahora recursos humanos . No se puede olvidar que «nada se puede hacer sin las personas. Que son las personas las que logran que cualquier actividad humana pueda salir adelante. Que lo de las subcontratas está muy bien para ciertos casos especiales, pero que cuando se quiere hacer trabajos delicados, rigurosos y sensibles es preciso contar con la propia plantilla del jardín, que lo siente como propio». Y es que nada más anticientífico que el materialista y conductista término de RR.HH. que tantos despotismos y desmanes fomenta y encubre. Porque ninguna puede funcionar ni sobrevivir de modo notable si no se tiene en cuenta la dimensión espiritual e intelectual del hombre. Y ahora hay jardineros arboricidas que amparados en tan horrendas siglas talan indiscriminadamente de los organigramas los grandes árboles que daban singularidad a cada jardín empresarial. Kew tiene su pagoda oriental. En China cuentan al viajero curioso que su misión es tántrica: elevar los demonios telúricos al cielo. Pero un buen jefe de RR.HH. hace que los demonios permanezcan enredando en el jardín. Moraleja, pues: hay que cargarse también la pagoda, símbolo del espíritu.