LA LEY de la oferta y la demanda impulsó el martes a los pescadores de Malpica a tirar 23 toneladas de sardina. El precio de la caja se situó en tres euros. Ayer se recuperó. Cambiaron las condiciones que provocaron la caída: el miércoles ya no era día festivo -al contrario del martes-, por lo que había más mercado en el que vender, se redujo el número de capturas y los pescadores se afanaron en obtener sardina de talla superior, que, en definitiva, es la que el mercado premia con una mayor cotización en lonja. Los hechos parecen demostrar que la pesca requiere profesionales con «sentidiño». Capturar para lanzar por la borda todos los ejemplares conseguidos en el día no tiene razón de ser y menos en una comunidad que sabe lo que es sufrir por la esquilmación del mar.