LAS DESGRACIAS conmueven a menudo las entrañas de las sociedades, pero sólo las verdaderamente maduras van más allá del llanto pasajero y concretan soluciones. La nuestra todavía no ha dado ese paso. Las cifras de siniestralidad laboral aumentan sin cesar en Galicia en los últimos cuatro años (+9%), mientras la media española baja (-6%). Y este crecimiento va muy parejo con la precarización del empleo. Estos cuatro muertos de Ferrol -tres de ellos dejaron su vida intentando salvar a su compañera; más grandeza si cabe- pertenecían a firmas auxiliares, donde la formación preventiva es diez veces menor que en la plantilla del astillero. Hoy es fácil exigir justicia y soluciones: dentro de unos meses veremos si nos hemos olvidado, otra vez, de aplicarlas.