SI IBARRETXE aparca su plan soberanista es porque tiene otro plan. En realidad, el plan de cualquier nacionalista es obtener el máximo número de competencias, hasta la independencia absoluta del Estado, si es posible. Y el plan del presidente del Gobierno español es mantener la unidad del país, aunque sea a costa de cambiar el modelo de Estado. La solución a este galimatías está justo en el medio, y a ese punto parece que han llegado Ibarretxe y Zapatero tras su reunión de ayer: no habrá autodeterminación, pero sí muchas de las prerrogativas que ésta conlleva; sobre todo, las económicas. El único problema es que hay un tercero en discordia que acostumbra a dirimir las diferencias no por la vía catalana, sino por la vía rápida: a tiros. Veremos qué dice.