IBARRETXE se ha quedado agarrado a la brocha de su plan, quería mayoría absoluta y ha perdido cuatro escaños y casi 150.000 votos; quería sacar del tapete a populares y socialistas y ha quedado por debajo de la suma de ambos; aspiraba a que el pueblo vasco, y vasca, le hiciera la ola que no consiguió en el Congreso de los Diputados para su delirio etnicista, y el respetable se ha quedado en casa para castigarle por su radicalidad. En fin, si los populares hubieran incluido a Unidad Alavesa -antigua escisión del PP- en sus listas, ahora socialistas y populares tendrían nada menos que 34 escaños; el PNV-EA, 29 y, como quiera que Madrazo siempre está disponible para ocupar cargazo, podrían incluso formar gobierno con mayoría holgada. Con este panorama, ¿cómo es posible que se diga que ETA ha ganado las elecciones, que el pacto antiterrorista está muerto y otras afirmaciones semejantes? Es cierto que ETA ha vuelto al Parlamento vasco, pero lo ha hecho con muchos menos votos, por ejemplo, que en 1994, y además en un momento terminal para la banda: sin atentados mortales desde el 30 de mayo de 2003 y con una violencia callejera casi inexistente. Con todo lo que ha costado llegar a esta situación, con la noticia que supone el fracaso de Ibarretxe, ganado por la suma de socialistas y populares, con la posibilidad de poder formar gobierno por parte de ambos, ¿es de recibo anunciar la catástrofe, poetizar el Apocalipsis, dar el triunfo a quien no lo ha obtenido? Para los que tengan dudas acerca de lo que digo, que se hagan esta pregunta: ¿qué estaríamos pensando ahora si el PNV, solo o con Madrazo, hubiera obtenido la mayoría absoluta para un plan delirante y etnicista? ¿Por qué socialistas y, sobre todo, populares, no son capaces de agradecer a los vascos que les hayan apoyado, que les hayan permitido derrotar al PNV, que les hayan puesto el gobierno al alcance de la mano? ¿Por qué no se subraya que la excelente María San Gil haya conseguido mantener al PP en el tapete vasco, como reconoce incluso la prensa de ETA, cuando este partido tenía dos escaños, por ejemplo, a primeros de los 90? ¿Por qué populares y socialistas no se quedan a vivir en la evidente crisis del PNV, metido en un atasco provocado por el lunático, que ve cómo sus votantes le dan la espalda y algunos de sus militantes le critican de forma acerba? Por el contrario, asisto estupefacto a una nueva edición de la lucha a garrotazos entre populares y socialistas -azuzada en esta ocasión por los primeros-, que no subraya lo evidente, que da el triunfo a quien no lo ha obtenido y que ahorra sufrimientos añadidos a quien, Ibarretxe, está con un cabreo supino, rumiando incluso la posibilidad de unas elecciones anticipadas. Los resultados han sido buenos para las libertades, a pesar de ETA. A base de decir que la banda ha sido la ganadora, la frase acabará convirtiéndose en realidad, la peor profecía será autocumplida y eso no se lo merecen los votantes del PSE-PSOE y del PP.