Incógnitas

| ALFREDO VARA |

OPINIÓN

SU ESCUETO saludo no aportó clave alguna sobre Benedicto XVI, hasta ayer guardián de la ortodoxia, estrecho colaborador de Juan Pablo II y fustigador del relativismo en su última homilía como cardenal. Quizá en la del próximo domingo empiece a desvelarse si se abre la etapa de transición que muchos vaticinan. O salta la sorpresa que auguraban ayer personas que le conocen e insisten en recordar al joven teólogo progresista que participó en el Vaticano II, por cierto convocado por un Papa elegido a los 77 años y que se presumía de transición. No parece probable, pero la Iglesia fundada por Jesús de Nazareth ha roto muchos cálculos de probabilidad en los últimos veinte siglos.