GALICIA, por desgracia, no gana población. Estamos clavados en 2,8 millones de gallegos. Sin embargo, la construcción de viviendas crece en progresión geométrica, para destrozo del entorno, lucro de concellos y constructores y abstinencia de la Xunta, que silba para arriba y pasa. Vigo, con 18.000 pisos vacíos, quiere aprobar un Plan General que contempla ¡120.000 viviendas!, es decir, el doble de las que tiene hoy. También quieren duplicar ya su número de casas Moaña y Cangas, en lo que será el R.I.P. ecológico y paisajístico de una costa mágica. En A Coruña, Visma, la última parcela vegetal, que podría ser un parque y dar oxígeno a la opresiva Agra del Orzán, también será pronto una colmena. En Oleiros, teórica meca verde, un negocio inmobiliario se apresta a devorar Punta Canide, un mirador formidable. ¿Tanto urge machacar Galicia?