EN EL KURDISTÁN iraquí llevan de fiesta desde que se inició la celebración del día nacional kurdo: Nairuz, o lo que es lo mismo, desde la entrada de la primavera. Durante muchos años, la fiesta que lleva el nombre de la flor de las montañas cuya aparición anuncia el fin de las nieves, el narciso, tuvo que celebrarse con mucha precaución. Al Gobierno de Bagdad no le gustaba que los kurdos se reuniesen para festejar algo. Pero ahora, las cosas han cambiado tanto que los kurdos han celebrado su fiesta nacional al mismo tiempo que el nombramiento de uno de los suyos como presidente de la República de Irak. En el Kurdistán iraquí, la frase que más se repite es la de «¡las vueltas que da la vida!». Eso sí, con mucha prevención y una gran desconfianza. La historia de traiciones y mentiras que ha tenido que superar el pueblo kurdo, así como la volátil situación iraquí no permiten bajar la guardia. Además, la maniobra política que ha colocado al representante de la minoría más combativa de todo Oriente Próximo en la presidencia de Irak, no puede llevar a engaños a nadie. En primer lugar, Talabani ocupará la presidencia hasta que las elecciones, previstas para el mes de octubre, tengan lugar. Será el presidente de la República de Irak en período constituyente y, por lo tanto, por un plazo bastante breve. Cierto es que, si se repiten los porcentajes obtenidos en los comicios de enero y el espíritu de concordia se mantiene, las posibilidades de que conserve su puesto son muchas. La mayoría chií ha sido y es muy consciente de que o bien integran a los kurdos, sus únicos aliados, en el Gobierno de la nación, o bien tendrían que afrontar un segundo frente de batalla con sus reivindicaciones independentistas. En segundo lugar, el puesto es más representativo que ejecutivo. En tercer lugar, al estar Irak presidido por un kurdo, se deslegitiman, al menos temporalmente, las advertencias de intervención de Turquía, ya que la amenaza de una independencia kurda se ha diluido. Cualquier agresión destruiría sus posibilidades de integración en la Unión Europea. Veremos por cuánto tiempo se mantiene este precario equilibrio de intereses.