NO ES mercancía, por ser derecho social irrenunciable. Pero hay cuestiones que queremos que cambien por derecho democrático a la alternancia del poder, que está llegando a Galicia como un viento que sopla de otra dirección. El centro de atención del sistema de salud está en satisfacer las demandas y necesidades de los ciudadanos que tienen derecho a ser tratados como clientes. No es retórica, significa lo mismo que en El Corte Inglés, o lo que se hace en las consultas privadas de esos facultativos que aprovechan las esperas e incomodidades del servicio público para tener clientela mediante otra actitud y capacidad de resolución. Los médicos son importantes, pero no pueden seguir siendo capaces de colapsar o condicionar todo el sistema. La asistencia hospitalaria requiere de una jornada ordinaria de mañana y tarde, para terminar con las listas de espera y rentabilizar el capital inmovilizado. Tal realidad no se resuelve con horas extraordinarias, que muchas veces están relacionadas con el bajo rendimiento en jornada ordinaria. Requiere más plantilla a turnos, que beneficia la capacidad de generación de empleo del sector público, que debe dar ejemplo al privado, y se extiende en beneficios económicos para un amplio abanico de profesiones, más allá de «peonadas» y libranzas sólo para médicos. La gestión recaerá en profesionales cuyos méritos sean objetivables por carrera profesional, terminando con los cargos de confianza para la gente del «régimen», que llegan a directivos desde ninguna parte y luego hay que buscarles oposiciones a la medida en puestos de dudosa necesidad. Son leales a sus mandarines, pero carecen de fuerza científica para imponer un criterio de funcionamiento en las áreas clínicas del centro asistencial. Hospital, centros de salud y servicios sociales deben estar bajo la misma dirección logística, por ser el espacio sociosanitario que permite la utilización eficiente de cada recurso y evita derivaciones que colapsan al Hospital. El sistema público utilizará centros concertados con la misma calidad que el hospital público, y plantilla independiente de la del servicio público que hace la derivación, evitando así las corruptelas. Empleo estable y salario digno, serán objetivos al alcance de toda la plantilla. No se tolerará la explotación de la enfermería o los contratos basura de otros colectivos.