Un «milagro» de cine

ASSUMPTA ROURA

OPINIÓN

GRACIAS al suegro americano, Kelly, El Patrón , como le llamaban en su tierra, Rainiero Grimaldi pudo quitarse de encima al naviero Onassis que, al finalizar la II Guerra europea, era el verdadero Patrón de casinos y navieras de Mónaco sur-mer, mientras el heredero naufragaba en variopintos escándalos sexo-económicos y con la France amenazando con quedarse con el terrenito. Un guión a medio camino entre Capra y Scorsesse hizo el «milagro». Casaron a la rica heredera Kelly, a la sazón actriz, con el príncipe-sapo, y a comer perdices al amparo de la sociedad Bains-sur-mer, verdadero poder del lugar: un paraíso para Padrinos del mundo unidos . Reyes y plebeyos enterrarán al rey de los negocios oscuros. El resto, princesas de baratija, tapaderas para la prensa rosa.