No es eutanasia

| JOSÉ RAMÓN AMOR PAN |

OPINIÓN

21 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

ENTENDER lo que está pasando en EE. UU. respecto a la tragedia personal de Terri Schiavo no es nada fácil para un europeo. Nuestros sistemas legales son muy diferentes, tanto en la producción de las normas como en su aplicación e interpretación judicial. La cultura y la moral norteamericanas presentan también no pocas diferencias con las nuestras, afortunadamente. No comprendo cómo la misma persona a la que no le tiembla el pulso para firmar una pena de muerte desarrolla una actividad tan frenética para mantener con vida artificialmente a esta mujer que lleva 15 años en situación de grave daño cerebral. Dejar que muera en paz no es aplicarle la eutanasia. Desconectar a un enfermo irrecuperable de una tecnología médica que carece de sentido porque ya no le puede curar ni proporcionar una mejora en su calidad de vida no es eutanasia, por mucho que Bush y las organizaciones cristianas conservadoras norteamericanas así nos lo quieran presentar. Parece como si, una vez más, George Bush estuviese actuando cual mesías redentor, algo muy peligroso para la Humanidad, como hemos tenido ocasión de comprobar en más de una ocasión. Tampoco está nada afinado en esta ocasión L'Osservatore Romano, el periódico del Vaticano. Se equivoca profundamente quien haya escrito la siguiente estupidez: «¿Quién puede decidir si hay que desenchufarla, como si estuviéramos hablando de un artefacto electrodoméstico que ya no funciona?». Ni el lenguaje utilizado ni las ideas de fondo resultan atinados. Es una lástima que Juan Pablo II no esté ya en condiciones de escribir, porque todo su pensamiento sobre el derecho a morir con dignidad ofrece una panorámica bien diferente de la que aquellos que quieren ser más papistas que el Papa nos quieren hacer tragar. Justo en estos días se cumple el décimo aniversario de la Evangelium vitae, su encíclica sobre cuestiones de bioética. A ella me remito, así como a las obras de moralistas tan respetables (salvo para los grupos católicos ultraconservadores) como el P. Häring, el P. Gafo o el P. Marciano Vidal, por citar algunos de fácil acceso para el lector interesado. La tecnología médica sólo tiene sentido cuando sirve para curar o mejorar la calidad de vida de los enfermos: cuando ese objetivo no se puede alcanzar, es moralmente aceptable no iniciar medidas de soporte vital o suspenderlas.