OPERACIÓN Semana Santa. Otra vez. Tropecientosmil coches en la carretera en busca de unos pocos días de vacaciones. El éxodo nos cuesta cada año ríos de sangre. ¿Cómo paliar esta auténtica pandemia? No es fácil. Como toda enfermedad chunga, necesita de un cóctel de remedios. Primero, más radares. Segundo, más controles de alcoholemia. Tercero, mejores carreteras. Y cuarto, menos fríos números y más historias reales. Es cierto que impresiona leer un cartel que pone que el mismo día del año anterior fallecieron 102 personas en el asfalto. Pero erizaría mucho más la piel un letrero que dijera algo así: «El año pasado Juan y María perdieron la vida en este tramo de carretera. Circulaban demasiado rápido. Su hijo de cinco años quedó malherido. Ahora vive en un orfanato».