El modelo del cambio barato

PEDRO ARIAS VEIRA

OPINIÓN

12 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

UNA EMPRESA catalana anuncia una película sobre el Prestige para llenar de chapapote nuestros reflejos electorales y que votemos a los buenos de su guión. El frente de las artes atacará de nuevo con el Nunca Máis, Non á Guerra. La farándula tiene en el asunto del Carmelo barcelonés un socavón donde sacar petróleo, así como una historia de infarto en la financiación de sus partidos mayoritarios. Mas prefieren la verde Galicia, aquí está el filón. No nos dirán nunca a qué puerto concreto había que llevar el Prestige , ni los riesgos implicados en no alejarlo. No son tiempos de argumentación sino de agit-prop posmoderno. Tampoco reportarán sobre la lucha actual de las mujeres iraquíes, ni sobre el heroísmo de ese pueblo que vota por su dignidad en medio de terror. Nuestra sedicente izquierda sigue llamando a los terroristas resistentes o insurgentes. Les importa más su razón corporativa que la libertad de un pueblo emergente. Ahora la gran estrategia es crear las condiciones del proyecto hegemónico de Zapatero para el 2006. El de Galicia será el asalto crucial. Primero veremos las elecciones vascas de abril. El PSOE subirá porque está muy bajo. No es probable que logre evitar una mayoría nacionalista que todavía goza de un amplio margen; con lista blanca o ausencia de Batasuna, repetir está al alcance de Ibarretxe y compañía. Los de ZP se avienen a la subsasta separatista, presentan una oferta de Estatuto que consagra el final de la Constitución en el País Vasco. Pero incluso ante la derrota de una España invertebrada, ZP entonará los clarines del triunfo. Vendrá en otoño a Galicia para matar dos pájaros de un tiro, Fraga y Rajoy por el precio de uno. Interesa controlar la quinta comunidad española por tamaño de población, aporta 24 diputados al Congreso, un mercado apetecible para un partido que sufre de ansiedad estructural por falta de mayoría absoluta y con la legitimidad moral cuestionada. El futuro estatal pasa por machacar a Rajoy en su propio terruño. Y quiere hacerlo barato, no con inversiones, sino con eslóganes; no con hechos sino con imágenes. Aplaza el Plan Galicia, descuida su industrialización, no lucha por los fondos estructurales europeos -cuidado con incordiar a Chirac o a Schröeder- ni atiende a sus necesidades a largo plazo que dependen de la solidaridad española. Su aliado Carod-Rovira viene a Galicia y habla gallego, que es barato; mientras que actúa para que la pasta catalana se quede en Cataluña y no contribuya a la financiación interregional española. En eso lo apoya el BNG, que camina por la senda del nacionalismo económico masoquista a la búsqueda de una vicepresidencia societaria. Podría funcionar si muchos jóvenes, los aleccionados ideológicamente desde la primaria, entran al trapo de la movida. Los adularán hasta la extenuación. Luego los apartarán de primer línea de pancarta. Es el modelo barato para la perpetuación de los inseguros monclovitas; en eso consiste el cambio.