Maragall, el problema

OPINIÓN

AL PRESIDENT Maragall sólo le queda una salida. Una salida digna se entiende. La de la dimisión. Porque el president , tan estadista él, no sólo ha perdido el rumbo y la sensatez. Ha perdido también la vergüenza y el decoro. Y cualquier decisión que adopte, que no sea la de abandonar la presidencia de la Generalitat, resultará incomprensible, no ya para los catalanes, sino para la mayoría de los que poblamos este país. El derrumbe del barrio del Carmel le ha caído fatal al president . Empezó por recuperar la censura de prensa. Luego lo comparó con la catástrofe del Prestige . Más tarde vino lo del 3%. Desde Uruguay hizo un soufflé con adornos de vaselina. Ya de regreso a España, resucitó el papel de las derechas en la guerra civil. Y este fin de semana, en la pirueta del más difícil todavía, dijo que su Gobierno se siente como una mujer maltratada. No es precisamente Maragall un político que destaque por la coherencia verbal. Nunca. La locuacidad incontrolable fue siempre uno de sus signos de distinción. Pero el que en los últimos días se asoma al Parlament y a los medios de comunicación, es un president disparatado y desbocado que ya no sabe lo que hacer para desviar la atención de las responsabilidades que le acechan. Maragall es hoy el primer problema de Cataluña. Que el president ponga en la misma cesta el legítimo acoso político a un gobierno autónomo democrático, y las agresiones físicas y psíquicas que sufre un buen número de mujeres, demuestra lo desquiciado que vive. Insoportable e intolerable es el espectáculo que el president le está dando al mundo, sin que lo llamen al orden desde su partido. Maragall ha perdido el norte. El sur y el oeste. Y sólo le queda despedirse. Por eso y porque no nos merecemos desayunar cada mañana con un alguien que dice memeces.