La baja autoestima

ANXO LUGILDE

OPINIÓN

Información en la página 63 NO HAY nada más atrevido que la ignorancia ni nada mejor para protegerse ante lo diferente, lo desconocido o lo incomprensible que un arsenal de tópicos. Tras comenzar a imponernos el embrión de identidad única española, nos pusieron la etiqueta de palurdos y la extendieron por América. Allí, la llegada de cientos de miles de héroes iletrados, que escapaban de la miseria de sus aldeas, retroalimentó esa imagen. A menudo eran los propios gallegos quienes, en busca de la aceptación social, aplaudían la despiadada burla. En una pieza teatral argentina del siglo XIX, una sirvienta gallega se espantaba de que su jefa admitiera sin recato su origen galaico. La muchacha presumía de ser de «Viana del Bollo», casi Castilla. Sigue habiendo muchos como ella y eso, seguramente, sea lo peor.