LA AUTOCOMPLACENCIA no nos va a dar ninguna ventaja. Por eso, empezaremos por recordar que la productividad gallega es baja, el PIB no converge, el empleo renquea, las infraestructuras llegan tarde y las empresas públicas en crisis sólo mudan el nombre. Pero no está todo perdido. Galicia tiene empresarios con ideas y recursos. Inditex suma casi 2.300 tiendas repartidas por todo el planeta. Tojeiro ideó y prepara el primer gasoducto de la comunidad. Jove construye en medio mundo. Horta Coslada fabrica la estructura de los rascacielos de Repsol. Urovesa inventa vehículos todoterreno. Mombús se hace con la empresa pública alemana de autobuses. Finsa y Tafisa pugnan por una fábrica belga. Y hay más, no son anécdotas. Son las empresas que, a veces aún contra los elementos, hacen país.