EL ANÁLISIS de la licitación pública proporciona datos de interés, pero coyunturales, sobre los ritmos de ejecución de las inversiones públicas, tal y como demostró la información publicada ayer en este periódico. Pero no es el indicador más adecuado para realizar una valoración profunda de la inversión, ya que la licitación de las obras no es más que una de las diferentes fases del complejo proceso de materialización de la inversión pública. Para este análisis hay que ir a la fuente, al origen del proceso que es, en el caso de la Administración central, los Presupuestos Generales del Estado que marcan el compromiso asumido por el Gobierno central y que luego se materializa en el proceso inversor. En el 2004 la licitación en Galicia aumentó porque los presupuestos para ese año, los últimos con un gobierno del PP, crecieron considerablemente sobre las bajísimas cifras de años anteriores. La movilización ciudadana contra la catástrofe del Prestige llevó al Gobierno de Aznar a incrementar la inversión del Estado en Galicia en un 40% sobre la raquítica cuantía media de los siete años anteriores. El cambio de gobierno tras las elecciones de marzo del 2004 ha tenido un doble efecto. Por un lado una lógica ralentización en el proceso de ejecución del presupuesto y por lo tanto en la licitación. Por otro, un sensible aumento en el compromiso de inversiones recogido en el presupuesto para el 2005, ya que aumentó un 20% sobre el año anterior, alcanzando una cuantía de 1.258 millones de euros, la cifra más alta de inversión pública estatal en la historia reciente de Galicia. Este compromiso es el que tiene que ir materializándose a lo largo del 2005 en los diferentes proyectos y obras recogidos en el anexo de inversiones del presupuesto. Una idea final. La sociedad gallega reaccionó con cierta decepción ante las cifras del presupuesto del 2005 porque, aun considerándola elevada, quedaba por debajo de sus expectativas. Desde el partido del Gobierno, además de recalcar que suponía un incremento considerable sobre la de los años con gobierno del PP, se argumentó que la cifra de inversión era la máxima ejecutable dado que el retraso, o incluso la ausencia, de los proyectos impedía realizar más inversiones de las que finalmente fueron recogidas en los presupuestos del 2005. Ahora es el momento de hacer realidad esas palabras y los compromisos asumidos ejecutando rápidamente y en su integridad el presupuesto actual y preparando las fases necesarias para que el presupuesto del 2006 sea, realmente, el mejor en la historia de Galicia.