DE SOL A SOL | O |
12 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.NO me ha hecho ninguna gracia esa idea de la ministra de Sanidad que pretende que todos adelgacemos a base de quitarle sal al pan y otras cosas parecidas. Me parece bien que se empeñen en que dejemos de fumar, pero esto ya no. Me gusta el pan con sal y, como no lo encuentre, me enfadaré. Ya existe el pan sin sal o con menos sal. Que nos dejen elegir. La causa principal de la obesidad infantil, que ha crecido una burrada, es la cantidad de horas pasmados delante de la televisión, colgados de Internet o con los videojuegos, solitos, y comiendo lo que más les gusta, que no suele ser lo más nutritivo. De eso sí que habría que preocuparse, pero no se soluciona degenerando el pan. Y puestos a ser libres, me gustaría poder esperar el autobús -y sobre todo, que los niños pudieran esperar el autobús- sin violentarme por la presencia de la señorita en bragas que adorna (?) la marquesina. Manías de libertad, supongo. Pero en eso nadie nos ayudará: ni a mí ni a los críos. Nos quitarán la sal del pan o el pan y la sal, y dirán mil cosas sobre la dignidad de la mujer y otras mil sobre la protección de la infancia, cuando en realidad se preocupan sólo de ingresar euros a cualquier precio. psanchez@udc.es