Frente nacional

| JOSÉ MARÍA CALLEJA |

OPINIÓN

EL GOBIERNO vasco presidido por el lunático que ustedes saben, considera necesario enviar observadores al juicio que contra los aspirantes a entrar en ETA -algunos ya han alcanzado su objetivo- se celebra estos días en la Audiencia Nacional. El mismo Gobierno vasco, presidido por el mismo lunático, ha denegado ayudas económicas a varias organizaciones vascas que trabajan con las víctimas del terrorismo nacionalista vasco; colectivos formados por personas que han perdido a familiares como consecuencia de los atentados terroristas perpetrados por la misma organización en la que aspiran a entrar los juzgados a los que protege el ejecutivo autonómico. El Gobierno vasco está formado por el PNV, EA e y Ezker Batua, un ectoplasma de Izquierda Unida pasado por la turmix del abertzalismo, aderezado con cuarto y mitad de pesebre y unas gotas de sacristía. No parece exagerado concluir que el Gobierno vasco -pagado con los impuestos de todos los españoles, por cierto-, no es que sea neutral entre víctimas y verdugos -lo que ya sería un atropello moral-, es que está claramente del lado de los que matan o se preparan para hacerlo, lo cual no tiene ni medio pase. Está más cerca de los verdugos porque las víctimas, sencillamente, le producen sarpullidos, como tuvimos ocasión de comprobar, hace ahora dos años, cuando fue asesinado el militante socialista y miembro de ¡Basta ya! Joseba Pagazaurtundua y los portavoces del PNV salieron calificando de ultras a quienes protestamos por su asesinato; como pudimos comprobar, otra vez, hace un año, con el PNV y EA votando en contra del reconocimiento de esta víctima del terrorismo, que además, era miembro de la Policía Municipal de Andoain. Hay ejemplos a cientos, algunos en este mes de febrero aciago para los socialistas (Múgica, Pagaza, Tomás y Valiente, Buesa, Casas, Torrano... fueron asesinados en febrero), en los que el PNV y EA han demostrado su desapego humano y político respecto de las víctimas del terrorismo. Una doble indiferencia con la que se quiere evitar llegar a la conclusión política de que el único conflicto que existe en Euskadi es entre vascos: vascos que asesinan y vascos que son asesinados; y que de ese conflicto sangriento y desigual -unos siempre matan, otros siempre mueren-, indefectiblemente saca beneficio el mismo: el PNV. Está todavía aleteando el miedo en los cristales de Madrid y echamos en falta un mensaje de cariño por parte de quienes mandan observadores para proteger a los becarios de ETA, a los juzgados por hacer prácticas para un día emular a sus mayores e instalar el espanto en el alma de cuanta más gente mejor, sea en Andoain o en Madrid. Nos hemos pasado toda la democracia haciendo listas de quienes lucharon o no lucharon contra la dictadura, de quienes se metieron en política entonces y quienes no se mojaron ni en la ducha; bien, ya es hora de que quienes siguen ajenos a la realidad caigan en la cuenta de que el PNV, Eusko Alkartasuna y la EB de Madrazo, están más cerca de los que matan que de los que mueren, se aprovechan del clima de miedo paralizante que crean los que matan, para encima vampirizar sus votos, y su actitud no es que sea una bisectriz moral entre el que asesina y el asesinado, es sencillamente la del ser repugnante que prefiere llevarse bien con el verdugo y orillar a la víctima.