Todo muy claro

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

PARA QUÉ nos vamos a engañar. En pocas ocasiones tuvimos la oportunidad de asistir a un ejercicio tan admirable de coherencia, por parte de nuestras fuerzas políticas. La campaña del referéndum del Tratado de la UE está resultando clarificadora. Y a la vez, antológica. La defensa de los intereses comunes y la tarea de sacar Europa adelante, es lo que según parece está prevaleciendo, aunque cada hora que pasa nos cuesta más trabajo creerlo. Veamos, si no. Los socialistas piden el sí, pero Borrell cuestiona el texto por creer que está plagado de errores y olvidos. Los populares, que se pasan el día llevando la contraria al Gobierno, también piden el sí. Pero de aquella manera. Perdonando la vida y con Acebes amenazando continuamente con pedir el no. Y con Zaplana frotándose las manos pensando en un rechazo. Por el contrario, Llamazares, que vive postrado a los pies de Zapatero, pide el no. Los sindicatos, aunque vinculados a partidos que también piden el no, apoyan el sí. Y la Iglesia, que dice no estar vinculada a nadie, propugna la abstención que es lo único en lo que todos los partidos se muestran partidarios de combatir. Los nacionalistas lo tienen bastante más claro. Los vascos del PNV rechazan la Constitución española, pero en cambio apoyan la europea. Los catalanes de CiU, una cosa parecida, aunque son menos viscerales. Los de ERC apoyan el Plan Ibarretxe para Euskadi, y eso sí, no comparten la Carta española ni la europea. Como los del BNG. Que dicen no, aunque el eurodiputado Nogueira las pasa canutas para explicar que él quiere el sí. Así las cosas, el panorama no puede estar más interesante. Por claro y transparente. Ahora explícale tú a la señora María, de Pesqueiras de Abaixo, que debe ir a votar. Te dirá, que la idiotez es una característica humana muy difundida.