No nos disgustemos

OPINIÓN

LA SECRETARIA de Estado norteamericana, Condoleezza Rice se ha equivocado. En la excursión que realiza por Europa no eligió a España como destino turístico. Y es una lástima, aunque sólo sea porque ha perdido la oportunidad de conocer un extraordinario país. A los españoles no debería de importarnos excesivamente porque, por mucho que se empeñe, tampoco va a destrozarnos las estadísticas turísticas. Pero, sin embargo, parecemos apenados por la exclusión en este recorrido diplomático. Y justificamos tal actitud en el desaire que el gobierno socialista realizó al gran imperio con la precipitada retirada de las tropas de Irak. Sin pararnos a pensar en la ilegalidad de la invasión y en los cientos de miles de víctimas que pudieron haberse evitado. No hagamos de esto un drama. Lo que ha venido a decir Condoleezza ya lo sabíamos. Condoleeezza vino a recordarnos lo altos, lo rubios, lo inteligentes y lo demócratas que son los norteamericanos. Vino a hablar de la guerra contra el terror como compromiso vital. Y a anunciar que Irán no está en los planes de ataque. Por el momento. Cuestiones todas que los españoles nos sabemos de carretilla, entre otros motivos porque sus comisionados en este reino nos lo recuerdan periódicamente. Condoleezza hubiera hecho un gran servicio a su país si hubiese explicado la volatización de las armas de destrucción masiva, los derechos humanos en Guantánamo y las inocentadas en la cárcel de Abu Ghraib. Pero vino a hablar de paz, de democracia y de esperanza, que son cuestiones que le quedan alejadísimas. Y eso es de una desfachatez inconcebible. No nos disgustemos. Mientras sigan manteniendo su cerrazón no es necesario que nos vengan a contar milongas. El día que entren en razón, los recibiremos con banda de música y gigantes y cabezudos.