Constitución y oportunismo

OPINIÓN

YA SABEMOS quienes están a favor de la Constitución europea que se someterá a referéndum el día 20. El apoyo de PSOE, PP, CiU, PNV y CC constituye un aval incuestionable que no debe defraudar unas expectativas más que favorables. Sin embargo, el hecho de que cada uno quiera enviar otros mensajes en paralelo con los de una defensa incondicional del Tratado complica las cosas de un modo inoportuno. Es verdad que Zapatero se abonó al referéndum con excesiva premura, con la vocación elocuente de que España figure como el primer país europeo en aprobar la Constitución por esta vía. ¿Era necesaria tanta urgencia? ¿Ganamos algo con tantas prisas? Es una cuestión de opiniones y de intereses. El PP considera que el proceso está guiado por la precipitación y por el afán oportunista de apuntarse un tanto político. El PSOE cree que es el momento adecuado para escenificar su apuesta europeísta y dar un ejemplo de convicción y firmeza en el proceso que conduce a una Europa más fuerte y más unida. CiU comparece con su peculiar lema: «Sí. Ahora más Cataluña. Ahora más Europa», y el PNV da un «sí crítico» al texto europeo, por recelar de su artículo 5.1, en que se establece que «la Unión respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial». ¿Dónde está el problema? En las reticencias. El PP y el PSOE protagonizarán unos 1.200 actos, orientados, sobre todo, a contrarrestar la abstención. Pero en el PP hay una corriente temerosa de que un éxito abrumador sea capitalizado por los socialistas. Por ello ha sido tan oportuno el mensaje de Rajoy, dirigido a recelosos y oportunistas que desean la ratificación con la menor participación: «Europa y España -dijo- son más importantes que el señor Zapatero». Un mensaje en la línea de evitar un voto de castigo fuera de lugar. Porque el referéndum no es para evaluar al Gobierno, sino para ratificar la Constitución europea. Sería un lamentable error utilizarlo para otros fines.