La vida amable

OPINIÓN

04 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

SÉ QUE el título de este Codex no es de uso general y, muy en particular, no es todavía aplicable a muchos de los ciudadanos del País Vasco, que por encima de diferencias sociales que en toda España tocan, viven sus derechos en una condición asimétrica con otros de entre ellos. Porque allí, en Euskadi, entiendo que antes de un problema nacional como insisten los nacionalistas, existe un problema democrático: el de la violencia terrorista, que además de generar y someter al terror lo hace con alevosa asimetría: los otros, los nuestros. Pero reconocida esta diferencia de gravedad extrema, el desarrollo político de esta semana nos sitúa ante la proximidad de una vida amable. Mantengo, como muchos de ustedes, posiciones críticas en torno a la acción del actual Gobierno en algunas de sus políticas sectoriales, aún con la temeridad de que esas críticas sean prematuras, pero no tengo dudas de que los modos e iniciativas políticas introducidos por Zapatero para abordar los problemas enconados o aplazados de nuestro futuro dan de nuevo alas a las esperanzas expresadas hace un año. Uno no pudo evitar, ante las palabras, los modos y los hechos desarrollados en los últimos cuatro años de mayoría absoluta, la reconstrucción de lo vivido y contado por Martín Gaite en los tiempos de posguerra «donde no sólo se quería separar el trigo de la cizaña, sino donde se veía cizaña por todas partes». Hace apenas diez meses me alegraba de la desaparición de las mayorías excesivas, por cuanto ello permitiría el ejercicio de la política, la negociación, y el entendimiento para abrir las puertas a una nueva época de convivencia. A tenor de lo sucedido con motivo del debate en torno a la reforma del Estatuto vasco en el Congreso de los Diputados, la esperanza del pronóstico se va convirtiendo en realidad. También en Galicia, porque aún padeciendo -y van ya catorce años- los efectos devastadores para la convivencia y el porvenir de los lenguajes concluyentes y retóricos, que no dejan lugar a dudas ni discusión y se sobreponen a la razón racional (Jordi Gracia, La resistencia silenciosa ), los tiempos y los modos mudan. La reflexión, alejados de la vida mitos y poderes excluyentes, permite alcanzar la cara oculta de la luna. Desde allí, con la razón y la controversia, dicen que asoma la vida amable.