AUNQUE sin cambiar de tema, podemos dejar la comidilla de la semana para hablar del extraño caso de la informática alemana que gracias a las maravillas de la legislación socialdemócrata germana ha de aceptar un empleo de puta para no perder sus derechos laborales. La prostitución es una actividad legal en Alemania y por ello nuestra infortunada parada no podría rechazar el empleo sin perder la protección social. ¿Cómo se ha llegado a esto? Hay aspectos de Política, pues, por lo que se ve, para ciertos políticos esto de la prostitución, de una u otra forma, es algo con lo que se sienten identificados. Pero hay aspectos técnicos o teóricos. Quizás todo empezó cuando la actividad económica se despojó de los antiguos remilgos morales de nuestros grandes tratadistas de la Escuela de Salamanca y el conocimiento se divorció de la ética. La Economía se emancipó de la Moral y del Derecho, y pretendió disfrazarse de ciencia exacta. La producción y el consumo se convirtieron en funciones matemáticas abstractas y la unidad de cuenta fue el dinero. Ese «excremento del diablo», como dice Papini. Luego vino la hegemonía de lo financiero, en que el dinero resulta indistinguible provenga de la trata de blancas, del impuesto revolucionario o de actividades lícitas. Las gentes se convirtieron en recursos humanos , los puestos de trabajo se flexibilizaron. La entropía aumenta, la organización se deteriora, pero se camufla con algún sistema de calidad del papeleo. El pane lucrando acaba con la vocación y por tanto con lo verdaderamente valioso de una civilización que es espiritual. Y la mal llamada Constitución europea tampoco sirve contra tales desmanes.