¿QUÉ NOS PREOCUPA a los gallegos? El interrogante es de respuesta múltiple, pudiendo suceder que los problemas que ocupan el primer plano del debate político no coincidan adecuadamente con las principales preocupaciones o intereses de los ciudadanos. Descartando aquellos problemas de elevada complejidad (paro, drogas, terrorismo) situados en los primeros puestos de cualquier catálogo, la sorpresa aparece en la valoración de aquéllos que -si nos atuvieramos al debate politico e institucional y a la realidad- deberían ocupar un papel central. Así, en el listado de preocupaciones publicado ayer por este periódico, derivado del barómetro político de la Universidad de Santiago, las necesarias infraestructuras apenas son consideradas problema de primer orden por el 3% de los ciudadanos, mientras que en el debate politico son plato diario de desayuno, comida y cena. Frente a ello, la sanidad y su gestión, problema principal para el doble de gallegos que a quienes preocupan las infraestructuras, apenas ocupa espacio en el debate, más alla de episódicas reivindicaciones sindicales o de permanentes y preocupantes listas de espera. Pero independientemente de cómo lo expresemos, la sanidad y las infraestructuras -a no dudar- son un problema. Sobre todo lo que ya tenemos. Piensen si no en la autopista Ferrol-Portugal, en mala hora privatizada, donde el coste del tramo Pontevedra-Vigo lo pagamos con los peajes de un año y aún así no se nos puede liberar o rebajar su coste. Mientras aquí se sustenta -antes y ahora- esa negativa, asistimos estupefactos a como los usuarios de otras autopistas, Asturias o Andalucía, sí se liberan del pago. Recuerden también las carrilanas que circulan por la vía férrea en el corredor atlántico: a pocos preocupó -hasta que llegaron las traviesas del AVE- ni la frecuencia, ni la velocidad, y el consiguiente tiempo, para desplazarse desde la capital de Galicia cara el norte o hacia el sur. Ni, cuanto más, la carencia de trenes de cercanías. Pero, destapado el AVE, se reivindican mínimos tiempos posibles en un plazo de tiempo ¿imposible? Y es que los que de casa grande descendemos, o comemos tarde o no comemos. Por esto, holocausto de Aguirre incluido, es difícil establecer qué nos preocupa. A los gallegos, claro.