Contra el hambre

| CARLOS AGULLÓ |

OPINIÓN

EL FORO de Porto Alegre, contrapunto a la reunión de los más poderosos en Davos, clama contra la pobreza, la desigualdad y la destrucción del planeta. Es la esperanzada lucha por la utopía que siempre pide prórroga. Quizás por eso, para evitar la desazón, los organizadores de Porto Alegre han echado mano de un arma del rival: el márketing. Quieren que del encuentro de este año salga un icono que, como el lazo rojo contra el sida, identifique en el mundo entero a quienes simpatizan con la guerra contra el hambre. Será una pulsera blanca para ligarse a los países pobres. Que en su mayoría son negros, claro.