El próximo jueves, con La Voz, una nueva edición de la Guía de Másters de Galicia
DE SOL A SOL | O |
22 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.LOS PUBLICITARIOS saben muy bien que una de los mecanismos más eficaces de la persuasión es simplificar: reducir algo complejo a una idea sencilla, a ser posible de índole sentimental. El sentimiento se mete en el cuerpo y te puede, porque resulta casi imposible intentar analizarlo. Mientras que las actitudes que se alcanzan por vía racional avanzan por un camino sembrado de sospechas, las ideas sentimentales son invasivas: entran, se quedan y ya está. Resulta muy difícil expulsarlas. Cualquier enamorado a su pesar lo sabe. Digo esto porque ya empiezo a cansarme, a estar harto. Los que en este país defienden el supuesto derecho a que otro les mate, que ya es defender, sólo recurren a la argumentación sentimental. Más aún, llevan ocho años explotando la misma: siempre el único y socorrido caso. Primero lo descubren o alientan, luego lo airean, después lo matan, por fin le hacen una película amañando en lo posible tan sórdida historia, a continuación confiesa la envenenadora y le reabren el caso, con el sorprendente aplauso de todos, para que pueda seguir en las televisiones y en los periódicos. Mi pregunta es sencilla: ¿en ocho años no se les ha ocurrido ni una idea más? psanchez@udc.es