La visita, el asombro

OPINIÓN

21 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

UNA VEZ MÁS se ha cumplido el protocolo, y el nuevo comisario de pesca de la Unión Europea se ha sorprendido del alto nivel de profesionalidad de nuestro sector pesquero y de la determinación para mantener, con eficacia, su actividad. Sería aventurado pensar que en una corta visita el nuevo comisario ha tenido tiempo para analizar el envés de nuestra pesca, pero no es ello lo que nos debería de preocupar, sino si nosotros mismos somos conscientes de sus debilidades y necesidades. Las fortalezas de la pesca gallega están en la profesionalidad y la determinación, pero también en nuestros mercados: somos uno de los primeros consumidores de pescado del mundo con 37 kilos por habitante y año. Sin embargo España sufre un desabastecimiento de pescado blanco, lo que puede provocar que en el año 2006 se dejen de consumir más de 30.000 toneladas. Tendríamos, si quisiéramos mantener el nivel de consumo de 1999, un déficit de abastecimiento de unas 60.000 toneladas. Obviamente ese déficit significaría que terceros países incrementen sus ventas, más cuanto que empresas de capital gallego se encuentran asentadas en ellos. El comisario Borg se asombró y complació con la pesca gallega, y anunció una nueva prioridad europea: la pesca artesanal. Lo que para Galicia no es noticia menor, pues no sólo supone esta pesca la mayor parte del empleo en el sector sino que también sufre una prolongada crisis en la situación de los recursos que explota. La preocupación de las organizaciones pesqueras gallegas por la incidencia de los productos importados no debería dirigirse solo a reivindicar la calidad de lo propio, sino a aumentar las capturas, lo que depende más de la gestión y la explotación de los recursos propios que del incremento del poder de pesca, aquí donde el recurso está sobreexplotado. El comisario no tiene por qué saberlo, pero nosotros los gallegos deberíamos hacerle llegar que nuestro objetivo para el próximo quinquenio coincide con el de la Unión Europea, y para ello las ayudas a la pesca artesanal no debieran limitarse a mejoras en capacidad y seguridad de la flota, sino al desarrollo de nuevos métodos en la gestión y conservación de los recursos, persiguiendo una gestión cooperativa entre las organizaciones pesqueras, la administración y la investigación. Un objetivo para seguir asombrando.