Bio en Galicia

OPINIÓN

14 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

LAS NACIONALIDADES históricas, sus gobiernos, sus instituciones financieras y también la sociedad civil, tienen en su horizonte otras dedicaciones además de aquellas relacionadas con la reforma de sus estatutos de autonomía. Sucede que en Galicia para tales afanes somos poco miméticos. Apenas nos conformamos con seguir en la búsqueda de un tesoro, el Plan Galicia. Mientras tanto, otros gobiernos se dedican con decisión y ahínco a sentar las bases de una estrategia productiva que entienden capital para el futuro de sus sociedades. Y además de proponer reformas de sus estatutos, se preocupan de algunos aspectos de la sociedad del futuro. La bautizada como sociedad del conocimiento. Son proyectos con innumerables incógnitas en su desarrollo, pero que necesitan de alientos sostenidos a lo largo de los años para tener viabilidad y ser competitivos. Nadie discute en las sociedades avanzadas que las ciencias de la vida constituyen la verdadera revolución del siglo XXI. En la medicina, en la agroalimentación, en el mundo marino. Al menos nadie lo discute en Europa, tampoco en Cataluña y el País Vasco e incluso en Madrid o Andalucía. BioBask o la Bioregió catalana son dos potentes iniciativas gubernamentales que buscan dinamizar la generación de conocimientos e investigación, y el desarrollo empresarial en el campo de la biotecnología. Tomando posiciones, incluso en empresas situadas fuera de sus territorios, y desde luego prolongando las acciones de gobierno más allá de los cambios políticos y electorales. En Galicia lo vivimos con ausencias. Estrategias sobre el desarrollo de la Biotecnología, se mantienen en un no sabe / no contesta . La ausencia alcanza a la Xunta, a los partidos y sindicatos, y a la sociedad civil e instituciones financieras. Jordi Pujol nos aconseja estrategias de economía productiva para el futuro, pero acostumbrados a que los grandes temas de desarrollo para nuestra sociedad estén ausentes del debate social, político y parlamentario, nos enredamos en multiplicar lo que tenemos al menos por tres (aves, aeropuertos, puertos, universidades), a pagar peaje por los servicios, o en amoldar legislaciones que con dificultad aplicamos. Vivimos en la irreflexión. De éxito en éxito o de aldraxe en aldraxe. Divertidos.