¿LLEVAN juego? Es evidente que el nacionalismo desafía al Estado. Euskadi. Ibarreche, una vez superada la sorpresa de los votos batasunos que le obligan al adelanto de la jugada, con exceso verbal -tipo Arzalluz- fruto de su estado de ánimo (arreglarlo a golpes), le da igual el dictamen del Parlamento de España o del Alto Tribunal del Estado, entre otras cosas, porque al igual que les pasa a los etarras en la Audiencia Nacional, no reconoce a las Instituciones de un Estado a las que señalan como usurpadoras de la voluntad soberana del pueblo vasco. El nacionalismo es, por tanto, único y legítimo interprete de la voluntad del pueblo vasco. ¿Dónde está ese pueblo? Eso es lo que quiere demostrar el lendakari en su jugada. Para ganar el órdago necesita presentarse como víctima y lograr la mayoría absoluta en el próximo Parlamento Vasco (Tres reyes y un as). Cataluña. ERC ha jugado la baza del chantaje al Gobierno de Zapateo, porque sabe que puede desestabilizar, haciéndole guiños a una coalición con CiU, que también está por la labor, y con el apoyo de IU, en una singladura en la que Madrazo muestra el camino y Llamazares sobrevive. Galicia. BNG ya se ha apresurado -demasiado- a situarse al lado de sus hermanos de ruptura con el Estado constitucional español. Lo que pasa es que la pedrada le da en la ceja al candidato Touriño. Los gallegos, a diferencia de los vascos, somos españoles sin dudarlo ni un momento. Nos ha tocado aguantar las gamberradas prepotentes de los vascos nacionalistas que nos tachaban de « maketos » en nuestra desgraciada historia de emigración desde la España pobre a la España rica, por cierto, donde el franquismo invertía el ahorro de castellanos y gallegos en la industria a la que luego iban los paisanos a trabajar. Así que, al menos en nuestra tierra, pierden la jugada. Hay que pensarlo mucho para dar carta de naturaleza, tipo Cataluña, a una alternativa en la que uno de los socios apuesta por el Plan Ibarreche. Acerté cuando les dije desde estas páginas que había que esperar el pronunciamiento del «general». Ya ven como Otegui dio cuenta de la epístola de Josu Ternera, con lo que ETA bendijo la partida de mus que se está jugando. Debería empezar a preocuparnos el drama de las personas anónimas, sin filiación política, que no tienen más remedio que vivir en Euskadi y están asustadas con esos «mamporros» a los que se ha referido Ibarreche.