Demasiado olvido

OPINIÓN

EL EXCESO de información está provocando un olvido cada vez más rápido de todo aquello de lo que se informa. Lo cual nos lleva a vivir en lo que el académico Francisco Rodríguez Adrados llamó una etapa presentista, es decir, un hoy del que sólo tenemos noticia mientras dura (y que dura mientras tenemos noticia de él). Pensaba en esto mientras observaba una foto de nuevos turistas tomando el sol en la devastada isla de Phuket sin prestar atención a los trabajos de los equipos de rescate que, a su lado, seguían la lucha contra las consecuencias del maremoto. ¿Podría ofrecerse una imagen más contundente e incontrovertible de la época excesivamente presentista que vivimos? Nada de la tragedia vivida ocho días antes perturbaba el plácido disfrute de los recién llegados. Como si lo del maremoto hubiera ocurrido hace dos o tres siglos. La realidad es que vivimos bajo el caudal cada vez mayor de una catarata de noticias. Sabemos que en los últimos quince años se ha producido más información que en los cinco mil años anteriores. Como sabemos que la biblioteca de la Sorbona era, a mediados del siglo XIV, la más grande de Europa, con unos 1.300 libros, mientras que hoy son varias las que superan los nueve millones de volúmenes. En la actualidad se publican más de dos libros por minuto en el mundo, y la progresión es geométrica. Si Gutenberg levantase la cabeza y viese la arboleda destruida para alumbrar los más de sesenta millones de títulos publicado desde sus tiempos (siglo XV), correría desolado a pedir perdón a la madre Naturaleza. Y más perdón pediría si asomase al lamentable contenido de muchos de ellos, que, sin embargo, no deja de ser informativo. Sin abrumarse con datos, basta con percibir y entender la realidad. Vivimos en la Edad de la Información y del Conocimiento, pero olvidamos demasiado pronto lo que ocurre. La catástrofe del sureste asiático ha sido una calamidad inmensa. Pero, desde la vertiente informativa, empieza a ser sólo un pasado a punto de desvanecerse bajo otra riada de noticias. Los presentes se suceden y el siguiente devora al anterior. El olvido cada vez llama a la puerta con más frecuencia. Pero hay que resistir desde la conciencia.