ESTÁBAMOS en que ésta iba a ser una legislatura de consenso y buen rollito, porque así lo anunció en su día el presidente-talante José Luis Rodríguez Zapatero. Y, en efecto, algo de ello hay, al menos en las buenas intenciones de las que se hace gala cada día desde el Gobierno y algunas de las cuales, no se sabe muy bien cómo, acaban por empedrar malestares en distintos sectores. Tuvimos primero la retirada de las tropas españolas enviadas a Irak, una decisión incuestionable desde la perspectiva de los compromisos asumidos por el PSOE en la campaña electoral. Pero, acto seguido, hemos entrado en una dinámica de patadas en la espinilla a la Administración Bush, con unas ligerezas políticas que, tras la «inesperada» derrota de Kerry, se han revelado claramente infantiles y gratuitas. Un día se la jugamos y al siguiente le enviamos explicaciones. Lo cual demuestra el grado de desconocimiento que tenemos de la política exterior estadounidense. Porque si hubiera ganado Kerry tampoco hubiese cambiado mucho este aspecto, aunque esto prefiramos ignorarlo o enviarlo al desván de los acertijos metafísicos de imposible solución. Pero no sólo con EE. UU. juega el Gobierno partidas inciertas y confusas, que no generan precisamente un buen rollito ni ofrecen buenos resultados. También lo hace en España con la jerarquía católica, a la que está empezando a irritar seriamente, todavía no se sabe muy bien por qué, como no sea para hacerle un guiño innecesario al fiel escudero Llamazares y su Izquierda Desunida. Lo digo desde una perspectiva laica que puede comprender los fines, pero no los medios chapuceros que se ponen en danza. Y llegados a este punto, cabe echar una ojeada a nuestra tierra para ver el buen rollito del que somos víctimas con el incumplimiento sistemático de fechas y dotaciones presupuestarias del Plan Galicia. Uno quisiera escribir lo contrario, pero ya quedan pocos gallegos que confíen en ver algún día un AVE cruzando Galicia. Lo que quiere decir algo muy simple: que quedaremos por detrás de aquellos que sí lo verán o ya lo están viendo en otros lugares. Y esto se llama discriminación y atraso. Presupuestados.