Plan Galicia III: nivel micro

| XOSÉ LUÍS BARREIRO RIVAS |

OPINIÓN

DESPUÉS DE consolidar las inversiones del Plan Galicia I, por méritos del PP, y de haber ganado la batalla senatorial por unos presupuestos dignos, fazaña que hizo el BNG, lo que ahora asoma en el horizonte es el Plan Galicia Micro, que compromete nuestro futuro con cargo a la Xunta. El primer síntoma de que algo se estaba cociendo nos llegó con el anuncio de que, allá para junio, y antes de que nadie pueda sospechar triquiñuelas electorales, el Gobierno gallego se dispone a esnaquizar el espacio radioeléctrico de Galicia en frecuencias más pequeñas que las patacas da semente , para repartirlas a diestro, siniestro y centriestro . La intención de la Xunta pasa por construir empresas viables y bien dimensionadas, y hacer posible que algunos grupos gallegos se abran un hueco en el feroz mercado de la comunicación que se avecina en España. El segundo paso es mucho más interesante, ya que, recordando las tácticas del populismo franquista, que llenó España de lavaderos y abrevaderos, y encaló numerosos puentes romanos, la Xunta se dispone a invertir 20 millones de euros en infraestructuras rurales. De esta forma, repartiendo los euros por mancheas , como los grelos, se espera dar sentido y cohesión al Plan Galicia I (AVE a Madrid, Portugal y Bilbao, autovías por el Cantábrico y un largo etc.), además de prepararnos, dentro del Plan Galicia II, para llevar con gallardía el título de Comunidad Nacional. Después vendrán otros proyectos complementarios, aún por definir, que sólo puedo adelantar con grandes pinceladas. La próxima sorpresa, por ejemplo, será un programa para retejar iglesias y restaurar hórreos. También se preparan ayudas para comprarle mochilas a los niños que van a colegios de pago. Y hasta se está haciendo un censo de casas no conectadas a la depuradora para limpiarles las fosas sépticas a cargo del erario público El plan para cambiar de sitio las farolas rurales -muy importante- tendrá que ser pactado con los alcaldes. La posibilidad de encuadernar en piel las tesis doctorales será objeto de un convenio con los sindicatos agrarios, que serán los encargados de suministrar la piel de vitela. Pero la estrella del Plan Galicia III serán las ayudas para vivienda otorgadas a matrimonios homosexuales y ateos, siempre que el cura párroco les certifique que no montan escándalo, que sus vecinos los tienen por hermanos -como en Mogambo -, y que van a testar a favor de sobrinos nacidos e integrados en matrimonios heterosexuales. Para agosto, dicen los conselleiros, habremos terminado el Plan Galicia Micro, antes de que interfiera con el proceso electoral. Porque, entre crisis y crisis, parece que el PP se está volviendo escrupuloso.