11-M

| ALFREDO VARA |

OPINIÓN

FUE UN aldabonazo desde el dolor que les tocó a ellos, pero nos pudo haber desgarrado a cualquiera. Una llamada a quienes han hablado desde el partido y no desde la sociedad, pero también a quienes abusan de la reiteración de las imágenes del horror (recogemos, desde el deber de informar, la apelación a no cruzar el umbral de la intimidad). Una llamada a abrir necesarios frentes de autocrítica y reflexión sobre medios y preparación para afrontar catástrofes. Pero, sobre todo, una admirable llamada a «ser signo de unión y diálogo» y a «buscar los caminos de cohesión social». Toda una lección en este preciso momento.