El buen juez

ALFONSO DE LA VEGA

OPINIÓN

GARITA DE HERBEIRA

11 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

EL GRAN Azorín narra el pasmo, la incredulidad, la estupefacción que reinaba en cierto pueblo de España ante el extraño caso de que un buen juez falle un pleito de acuerdo con su conciencia. «Sobre la tierra hay dos cosas grandes: la Belleza y la Justicia. La Belleza la ofrece la Naturaleza. La Justicia se encuentra permanentemente negada por la lucha que todas las criaturas, incluidos los hombres, tienen entre sí. Por eso la Justicia pura, libre de egoísmos, es una cosa tan rara, tan espléndida, tan divina que cuando un átomo de ella desciende sobre el mundo, los hombres se llenan de asombro y se alborotan¿ ese es el motivo por el que yo encuentro natural que si hoy ha bajado acaso sobre esta ciudad una partícula de esa Justicia anden sus habitantes tan escandalizados y trastornados» . Cabe aplicar ahora el apólogo azoriniano a la descomunal batalla que el Gobierno de ZP viene acometiendo en el Congreso por la cosa esa de la Justicia. ¿Se proponen acaso eliminar los obstáculos institucionales, las leyes perpetradas contra el sentido común, o dotar de nuevos medios materiales para que nuestros jueces puedan ejercer ¡al fin! su difícil labor con sosiego y en paz de conciencia? ¿A tan honorables objetivos se deben tantas prisas y tan atropelladas maniobras? ¿Van a amparar, ahora sí, a aquellos jueces que aún quieren juzgar en conciencia? No para dar gusto a los plutócratas, ni a su democracia, ni a su partido. Sólo en conciencia, de modo que sean imposibles nuevos casos de jueces víctimas como Barbero o Gómez de Liaño. ¿Será verdad tal cosa cuando los nuevos nombramientos se deban al PNV y ERC? ¿Por qué tantas prisas en controlar la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo? ¿Previsión ante los desmanes que pudieran conocerse en el futuro, o es que se pretende cazar a Aznar como creen algunos mal pensados?