Menos mal que nos queda el Constitucional

OPINIÓN

MENOS MAL. Porque de lo contrario sería frustrante. Pero nos queda el Constitucional que, aunque tarde, pone las cosas en su sitio. Y esta vez si su sentencia no remediará grandes males, sí servirá al menos para sacarles los colores al señor presidente de nuestro Parlamento, García Leira; al señor presidente de la comisión, Barreiro Fernández; al señor portavoz popular, Pita Varela y a los señores diputados populares que jalearon la disolución de la comisión. El Constitucional, además de anular la decisión de disolver la comisión que investigaba la catástrofe del Prestige , advierte que se vulneró un artículo de la Constitución. O lo que es lo mismo. Que los populares estaban dispuestos a pasarse por el forro el texto constitucional con tal de no tener que avergonzarse por la que se les estaba viniendo encima. El problema es que la sentencia nos llega tarde. Casi dos años después. Y tiene ya escasa incidencia, se reabra o no la comisión. Ahora sólo sirve para que unos se despachen a gusto contra los otros. Porque a tal momento, lo que nos importa ya no es lo que pasó, que ya lo tenemos todos clarísimo. Ni cómo pasó, que también nos lo sabemos al dedillo. Ni quiénes fueron los que hicieron que pasara, que también los conocemos. A tal momento lo único importante es mirar hacia delante. Y ver qué se está haciendo. Qué hace el Gobierno central. Qué la Xunta. Qué hacen los empresarios. Cuál es la Galicia que nos ofrecen. Qué sorpresas agradables nos tienen previstas. Y qué piensan hacer con un país que cada día da un paso más hacia el pasado. Lo del Constitucional, sin ser prioritario, viene de perlas. Para sacarles los colores a algunos. Y para que los parroquianos nos sintamos bien abrigados cuando alguien nos quiera pasar la apisonadora por encima.