ADVIERTO una creciente propensión al blanco y negro. No me refiero a las fotografías, que también. Hablo del encastillamiento en determinadas posiciones que se ha trasladado desde la clase política a la gente de la calle. Se ataca o defiende sin matices cualquier cosa: depende sólo de quien la haya hecho o dicho, sin que importe si se trata de algo bueno, malo,regular o insensanto. Jamás se admite error alguno de los que consideramos «nuestros». En todo caso, se enguanta la rectificación en un disimulo que termina en gancho a la mandíbula contraria. Se dicen palabras ofensivas a las que nadie podrá nunca acostumbrarse y que imposibilitan sentarse juntos, hablar, discutir futuros. Todo es blanco o negro y, como consecuencia, el panorama de la convivencia cívica se oscurece. Los mejores sufren. Me consta. Quienes tienen una visión amplia, generosa y de servicio, militen donde militen, contemplan con pavor el proceso de «hooliganización» social -disculpen la palabreja-, es decir, como se introduce en la ciudadanía la irracionalidad del forofo radical. Los mejores sufren y no saben ni quieren gritar. Hay que bajar el volumen del ambiente para escucharlos. psanchez@udc.es