La alternativa

MANUEL MARLASCA

OPINIÓN

22 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

CELEBRADOS el pasado fin de semana los Congresos regionales del Partido Popular de Valencia, La Rioja, Aragón y Castilla-León, nos encaminamos hacia el de Madrid, del que con seguridad saldrá elegida presidenta Esperanza Aguirre. Así que en una semana asistimos a los congresos de cuatro plataformas indispensables para recuperar el gobierno de la nación, y una quinta, Aragón, en la que, resuelto a base de rodillo, que no de debate y ni siquiera de talante, el Plan Hidrológico, el Partido Popular tiene la oportunidad e imagino que la obligación de recuperar parte del terreno perdido en las aguas del Ebro. Salvo Valencia, de la que escribiré luego y donde Camps ha sido elegido con el 78 por 100 de los votos, en la Rioja, en Castilla-León y en Aragón, Pedro Sanz, Juan Vicente Herrera y Gustavo Alcalde, respectivamente, han renovado presidencia con más del 90 por 100, y solamente en Aragón se ha presentado una lista alternativa, la de Atarés. En Valencia, donde en las autonómicas del pasado año los populares obtuvieron el mayor número de votos de cualquier formación en toda la historia de elecciones regionales en este territorio, parece haberse cerrado la brecha abierta entre el presidente de la Comunidad y del partido regional, Francisco Camps, y su antecesor Eduardo Zaplana, al que en la clausura del congreso Mariano Rajoy le pidió que se dedicara al Congreso, donde es portavoz del Grupo Popular, que es tanto como recomendarle que deje de enredar en la Comunidad Valenciana. Consumada la renovación de los populares en las regiones, parece llegado el momento de construir la alternativa mirando al futuro, no al pasado. Y téngase en cuenta que tanto el PSOE en 1982, como el PP en 1996, cimentaron sus victorias en las elecciones generales en el poder local y regional que habían alcanzado previamente. El problema es que ahora los barones del PP huyen de la autocrítica (se quejaron del «algo hemos hecho mal» con que Gallardón saludó el Congreso Nacional); y no creo que con referencias al atentado teledirigido del 11-M, en palabras de Zaplana, ni buscando a El Tato en la Cumbre Iberoamericana, en reiterada y torpe referencia de Mariano Rajoy sin tener en cuenta que, entre otros, estuvo el Rey, el PP pueda construir esa alternativa. Así sólo construye el desierto.