EL PSOE está molesto por la iniciativa informativa de la Iglesia católica en estos momentos. El secretario de Organización, nuestro paisano Pepe Blanco, utiliza un lenguaje ofensivo al decir que la Iglesia católica defiende «ideas casposas» o que «no dice toda la verdad». El secretario de Políticas Municipales del PSOE, Álvaro Cuesta, siempre que ha tenido oportunidad se manifestó contra la Iglesia católica, especialmente con las formas de financiación, y ahora le dice que «no confunda la política con la moral privada». En general, en los medios más o menos socialistas y afines se difunde la idea de que la Iglesia está en pie de guerra contra el Gobierno. Todo ello, ahora ¿por qué? Sencillamente, porque la Conferencia Episcopal acaba de publicar un folleto en el que defiende la vida de una forma absolutamente positiva; porque declara insistentemente que nadie puede matar a otro ser humano por muy enfermo que esté o por muy molesto que resulte. Es un folleto que se puede ver e imprimir en la página web de la Conferencia Episcopal, en el que no se menciona en ningún momento al Gobierno, ni al PSOE, ni a las intenciones del Ejecutivo. En la rueda de prensa de presentación, que también se puede escuchar íntegra en la misma página web , no se menciona ninguna de estas instituciones políticas más que por los periodistas. En el folleto sólo hay una referencia a que «la legalización de la eutanasia precipitaría graves consecuencias sociales». Pero si el Gobierno no tiene prevista ninguna iniciativa en este sentido no tiene por qué darse por aludido, ni mostrarse en contra de una campaña informativa, ni utilizar frases ofensivas, ni tratar de descalificar sus iniciativas. Está claro que algunos dirigentes socialistas anuncian decisiones del Gobierno que afectan a derechos fundamentales de las personas y que están en contra de la doctrina católica. Tienen derecho a hacerlo en base a sus ideas y convicciones, pero no se podrá negar que la Iglesia católica también tiene derecho a ejercer su cometido de aclarar conceptos, a dejar clara la doctrina católica sobre todos esos aspectos que también son derechos fundamentales de las personas. Tiene no solo derecho sino obligación de hacerlo siempre que en la sociedad se suscite un debate o aparezca un estado de opinión. Y esto es lo que ha hecho con el folleto Toda una vida para ser vivida . Igualmente, hay que suponer que el Gobierno no quiere acallar la voz de la Iglesia con amenazas al sistema de financiación, ni negarle sus derechos o impedir sus obligaciones quitándole medios de comunicación públicos; ni tampoco creemos que quiera que la doctrina católica respalde todas las ocurrencias de los dirigentes socialistas; ni mucho menos podemos pensar que quisieran una Iglesia católica bendiciendo el programa electoral socialista. La pluralidad no es algo solo tolerable sino que es un bien que el Gobierno debe proteger y promover.