Vivir con la crisis

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

PARECÍA que el sector de «la boina» iba ganando por puntos el congreso del PP de Galicia. Incluso había logrado transmitir subliminalmente que su latente disidencia no obedecía sólo a meros intereses particulares de reparto de poder, sino también a una vocación «más gallega», al reclamar que el candidato a la Xunta fuese elegido en un congreso extraordinario en lugar de ser impuesto «por Madrid». Pero llegó Rajoy y en la clausura les leyó la cartilla con un discurso amenazante. No hizo nada por refrenar la propia energía que le viene del estado mayor central del partido. Su discurso fue conminatorio y casi excluyente para los rebeldes. Desde fuera, esta negación de toda indulgencia contrasta con la afirmación de Fraga de que la crisis del PP de Galicia es un invento de los medios de comunicación. Difícil síntesis. Los acorralados críticos hacen alarde de fuerza contenida, dando la impresión de que esto no ha sido más que un lance de un largo poema dramático.