Primavera en Argentina

OPINIÓN

CUANDO RESERVÉ mesa en Señor Tango esperaba cenar bien y disfrutar de un buen espectáculo junto a mi esposa, pero no alcancé a imaginar que también iba a recibir una lluvia de valores, y es que el final se convirtió en un canto a la paz y la solidaridad entre todas las gentes y todos los pueblos. Como asombroso fue también descubrir en nuestro caminar por esas enormes avenidas bonaerenses una abundancia sin par de magníficas librerías, incluso un antiguo teatro reconvertido en casa de libros y lugar reposado de lectura. Y, sin embargo, Argentina presenta, junto al resto de países latinoamericanos, un cuadro extendido de lo que Bernardo Kliksberg denomina «pobreza paradojal»: las altas cifras de pobreza (44% de pobreza, 19% de pobreza extrema) no se corresponden con la privilegiada dotación de recursos naturales y humanos. Se trata de la paradoja de amplios niveles de pobreza en medio de riqueza potencial y actual, como hemos podido comprobar estos días mi esposa y yo, con niños descalzos y harapientos corriendo a la par que nuestro auto para ver si les dábamos algunas monedillas. Argentina es una de las mayores potencias alimentarias del planeta; pero uno de cada cinco niños del Gran Buenos Aires tiene problemas de desnutrición, y la tasa es incluso mayor en algunas de las provincias del Norte. Así es Argentina. Pero las cosas pueden cambiar, y están cambiando. La ciudadanía está presionando por modelos de democracia más participativos y por un Estado de verdad puesto al servicio de los grandes problemas de la población, eficiente, transparente, que rinda cuentas y que fortalezca la idea de responsabilidad compartida. Capta que una dimensión central de toda la situación es «el vacío de ética». Como dice Kliksberg, la ciudadanía tiene sed de ética: la discusión -y sobre todo el esfuerzo- por la ética ha vuelto a esta área para quedarse y expandirse después de la preponderancia en las últimas décadas de un pensamiento economicista reduccionista que consideraba el tema económico un mero tema técnico. La realidad ha demostrado que no es así; la falta de moral ha generado una anomia que promueve la corrupción y la desigualdad hasta límites asombrosos. Una economía y una política orientadas por la ética son una exigencia histórica para lograr que la paradoja de la pobreza en medio de la riqueza pueda superarse y construir un desarrollo pujante, sustentable y equitativo. Es primavera en Argentina.