Galindo, en casita

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

AHORA que ya aceptamos que retirar las tropas de Irak es un acto indigno y de cobardía pero que negociar con los secuestradores de dos cooperantes es de machotes y grandes estadistas, vamos a ver si alguien nos explica otra cuestión, no menos apasionante. La excarcelación del ex general Rodríguez Galindo, merecedor de una condena de 75 años, pocos meses después de comenzar a cumplirla. El ministro Alonso se ha apresurado a salir en las televisiones para explicar la detención de la cúpula etarra. Lo hizo poco después del feliz acontecimiento y pese a ser jornada de descanso y fiesta de guardar. Pero no mantuvo la misma actitud el viernes y permaneció desaparecido cuando debía de justificar la excarcelación de Galindo y tratar de convencernos de los motivos por los que a él se le autoriza a cumplir la condena en su casa y no se le autoriza, en cambio, al asesino del Ensanche. Pero el ministro Alonso, ese día, se quedó sin habla. Hoy, cuando precisamente hemos de felicitarnos porque la lucha, la lucha desde la legalidad, contra ETA ha dado unos resultados espectaculares, tenemos también un motivo más de sonrojo. El de saber que quien ideó y lideró la guerra sucia contra el terrorismo dispone de la plácida comodidad de su casa para cumplir una larga condena. Que quien pateó el prestigio de las instituciones del Estado ha sido indultado. A los socialistas españoles les pareció fatal que Pinochet se escudara en su salud para evitar a la justicia. Sin embargo ahora son ellos los que con el mismo sólido argumento benefician a quien diseñó, organizó, utilizó y benefició de las cloacas del régimen felipista. Quizás esa sea la explicación que se niega a dar en público el ministro Alonso. Que Galindo se va a su casita por los servicios prestados. Pero que lo diga.