AÑO 1986: González apura las negociaciones para entrar en la CE. El club europeo le afea que España llama a su puerta con demasiada construcción naval. No problem : en Galicia son mansos, no protestan. Felipe suelta lastre aceptando que Astano, hasta entonces uno de los mejores astilleros del mundo, deje de construir barcos hasta el 2007. Hace ya 19 años que se botó en Fene el último superpetrolero, el Sofía . Con la desfeita del Prestige , Galicia preocupa (sólo unos meses) y Madrid promete mediar ante la UE para que se levante la prohibición sobre Fene. Palabras de humo. Fene, antaño referencia planetaria, es hoy un páramo de hierbajos. Pero aún tiene una oportunidad. País Vasco y Andalucía andan jugando sus bazas para salvar sus astilleros. Si Galicia no se mueve, ellos harán los petroleros de doble casco, los modernos gaseros y los buques ultrarrápidos que demanda ya el mercado. Ellos construirán buques y nosotros... pisos para una ciudad fantasma.