Zapatero se fue de romería

| ERNESTO S. POMBO |

OPINIÓN

INICIAMOS el nuevo curso político felices y gozosos. Las cosas deben marchar bien porque el presidente Rodríguez Zapatero se ha ido de romería a Rodiezmo. Y allí mismo ha echado mano de unos cientos de millones de euros para hacerle un guiño a un montón de españoles de todas las edades, sexo y profesión. Habló del futuro de España y de la cohesión territorial. Y aunque nada dijo de las reivindicaciones catalanas, o del «carpetazo» a la comisión del 11-M, sí anunció importantes incrementos en las pensiones y mejoras para la compra de vivienda y becas. Zapatero es avispado y sabe que el de los pensionistas es uno de los sectores más decisivos en las consultas electorales. Quizás por eso, y aún sin entrar en la situación de los jubilados gallegos que daría para escribir una enciclopedia de catorce volúmenes, porque siguen siendo los más maltrechos de la UE; el anuncio hecho desde la romería leonesa, ha inquietado ya a quienes parecen estar más preocupados por el cumplimiento del déficit cero que por su propia supervivencia. Y ellos, que nos tienen acostumbrados a cantarnos desgracias y calamidades, no nos han defraudado. Argumentan ahora que no se pueden prodigar políticas paternalistas a costa del crecimiento económico. Puede que así lo entiendan ellos. Pero cuando pensamos en familias que han de afrontar el mes con 300 euros; en personas que están obligadas a depender de la caridad de sus allegados; cuando hablamos de supervivencia y dignidad, el déficit cero ha de importarnos tanto como el empate del Alcorcón en Vallecas. El déficit cero lo dejamos para cuando hablemos de derroches televisivos, gestión de empresas públicas, gastos inútiles, despilfarros injustificados, bodas suntuosas, obras faraónicas y aventuras bélicas. Entonces, si quieren, hablamos del déficit cero.