Amenábar

La Voz

OPINIÓN

CARLOS G. REIGOSA | O |

06 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

NO SÉ si la película Mar adentro obtendrá el León de Oro del Festival de Venecia, pero sé que, si se lo dan, el Festival también ganará. Lo que ha hecho Alejandro Amenábar con la historia de nuestro paisano Ramón Sampedro, el tetrapléjico que eligió morir, es cine puro, maestría narrativa y fidelidad dramática. No hay escenas superfluas, ni altibajos expositivos, ni personajes irrelevantes. Todos tienen su papel dentro de una estructura magníficamente equilibrada, con diálogos muy atinados y con una proximidad tan grande al alma gallega que casi la disecciona. Castelao reconocería como propia -como gallega- la fina retranca de Sampedro, y Unamuno ratificaría su idea de que esa peculiar forma de humor es nuestra manera de lidiar con la adversidad (no la mejor quizá, pero sí la nuestra). Sin proponer un debate sobre la eutanasia, que no se excluye, la obra nos sitúa ante la decisión de un hombre en sus cabales que opta por la dignidad de no ser, cuando ser se le ha vuelto indigno. No sé si Alejandro Amenábar ganará en Venecia, pero sé que ha resuelto con talento las dificultades que planteaba el argumento que eligió, y ha conseguido una película espléndida... que, además, nos retrata certeramente. Enhorabuena, chaval.