NADIE puede salir indemne de un juicio unilateral. Desde la escuela sabemos que ninguno está libre de algún pecado, criticarlo es tarea fácil, siempre habrá motivos para ello. Lo difícil es valorarlo, formular un juicio sintético, apreciar los pros y los contras, compararlo con otros, referirlo al ámbito de lo posible, utilizar varas de medir equitativas, integrales y generales. Con perspectiva histórica, ya que en el devenir humano frecuentemente lo mejor es lo menos malo. No obstante, vivimos momentos de éxito para los simplificadores sin escrúpulos. Cadenas de televisión tiran de la audiencia con sectarismo lapidario adobado con sexo cutre para mayor dependencia subliminal. Se convierten en best-sellers libros plagados de maldades asimétricas y documentales unilaterales ganan premios de nobleza artística en los foros de la nueva nomenclatura. En teoría una democracia es una sociedad plural donde cada cual defiende un punto de vista, pero se olvida que la formación de cada opinión ha de ser responsable, que ha de buscar la verdad compleja y no anclarse en el sectarismo a la espera de que otro sectario de signo opuesto venga a neutralizarlo. Como decía Walter Lippman, la democracia y la libertad presupone la responsabilidad en el juicio de cada uno de los ciudadanos. Sin ella se convertirá en el dominio de los más falsos. Bien lo saben los fundamentalistas islámicos cuya estrategia en la democracia, como señala Bernard Lewis en La crisis del Islam , es «un hombre, un voto, una vez». Una vez utilizada para amedrentar y subir al poder, es sustituida por la dictadura de turno. También la manipulan los oportunistas internos para lograr una alternancia fácil en tiempos de graves desafíos externos. Como los Moore, los Stone, los Laurent y Scowen que hacen libros, películas y reportajes celebrados por las dictaduras más atroces de la tierra y por los movimientos terroristas más inhumanos. En España tenemos su equivalente en el movimiento Hay Motivo. Pero hay otras realidades que debieran ser un contrapunto para situar las carencias de los que combaten por la libertad y contra el terrorismo. Debiera filmarse el libro clarificador de Simon Sebag sobre la corte del Zar Rojo , o hacerse un documental sobre el Gulag de Anne Appelbaum, llevarse al cine la historia real de la yihad o documentar reiteradamente las matanzas de Sadam Huseín, las persecuciones de disidentes en Vietnam, las cárceles cubanas y la violación de los derechos humanos en los países donde no están los americanos, por ejemplo. También extender la serie Cuéntame lo que pasó a los años socialistas. Hegel dijo que la verdad está en el todo; las llamadas Fuerzas de la Cultura debieran ofrecer a sus conciudadanos visiones integrales de la realidad realmente existente. Como hizo Rudolf Bahro. La mirada unilateral sólo sirve para desarmar al pueblo ante las permanentes agresiones de los ambiciosos sin alma y sin freno.