«Homo ludens»

PABLO GONZÁLEZ MARIÑAS

OPINIÓN

22 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

NUESTROS dirigentes están nerviosos porque las medallas olímpicas llegan a cuentagotas, y lo hacen además en especialidades de las que nada se esperaba. Se demuestra una vez más la superioridad ocasional del genio individual sobre los afanes federativos. Pero en seguida los rectores hacen sus cuentas particulares, reduciendo la cuestión al número de galardones en comparación con celebraciones anteriores. Todo el mundo sabe que no es lo mismo una medalla en bádminton que en cualquier prueba reina de atletismo. Y también que las medallas pueden fabricarse encerrando durante un par de años a unos cuantos participantes en una práctica constante y obsesiva que poco tiene que ver con el nivel deportivo del país. Las Olimpiadas, sin embargo, deberían servir para otra cosa: para recuperar individual y colectivamente el espíritu del homo ludens , el hombre que juega. Pero nadie está por esta labor, que suena a ingenua cosa antigua.