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11 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.EL ABUELITO estaba triste y solo en su casa de Los Alpes. Adusto, melancólico. Hasta que llegó Heidi y todo lo transformó. España es el abuelito de Heidi. Y Zapatero es ella: la felicidad, la alegría, el donoso talante. Zapatero cambiou España. Os soldaditos españois xa non son os soldaditos valientes da canción, senón individuos que aplauden as soflamas de Bono mentres agardan en casa que o televisor anuncie El Almendro (excepto os de Afganistán e Haití). As mulleres están máis protexidas grazas a unha lei que se carga os principios de presunción de inocencia e a igualdade ante a Xustiza (pero a mí no se me ocurre decirlo porque piensan que estoy a favor del cabronazo canalla hijoputa maltratador). Os artistas xa non protestan porque está resolta a súa situación laboral e a intelixencia, oh, triunfou sobre a memez (y si protestas, chaval, no sales en Babelia ). O proletario seguirá traballando en precario (pero con aumento de sueldo mínimo que agradeceremos por siempre al tío Caldera, Jesús). Galicia sonríe (menos Paco Vázquez, que empieza a estar harto de Magdalé, la ministra). ZP Heidi todo lo inunda de buen rollo y gráciles florecillas. El abuelito ya no está triste y solo. El abuelito es feliz.