Pasqual Maragall se divierte

OPINIÓN

EL PRESIDENTE de la Generalitat de Cataluña, Pasqual Maragall, ha augurado que habrá unos debates «divertidos» con motivo de las reformas constitucional y estatutarias. Y de momento él ya ha empezado a divertirse con su papel de consejero de todos los demás. Al lendakari Ibarretxe le ha sugerido que aproveche los nuevos vientos que soplan en España para reconducir su plan y adecuarlo a un tiempo de de-saparición de fronteras en Europa. Al presidente andaluz, Manuel Chaves, le ha venido a recordar (como si Chaves no estuviese harto de saberlo) que Andalucía «tiene razones para postular un tratamiento diferenciado entre las comunidades autónomas, puesto que posee, si no lengua propia, sí una cultura robusta y singular», y añadió que «el traje a medida que estamos haciendo va a depender crucialmente de lo que haga o diga Andalucía», la cual estaría ante la disyuntiva de buscar y obtener el reconocimiento de su singularidad o conformarse con postularse «como garante de una cohesión basada en la negación de pretendidos privilegios». (¿Está hablando de un eje Barcelona-Sevilla? ¿Le ha pasado una patata caliente a Manuel Chaves? ¿Es sólo una picardía de mercader?). Al presidente Rodríguez Zapatero simplemente le ha aconsejado «más valentía» (la misma expresión que usó Ibarretxe) para lograr esa «España plural, reconciliada con su diversidad, y en condiciones subjetivas de afrontar la reforma de la sociedad y de la economía, que harán de este país un adelantado de Europa». Nada menos. Al parecer, nadie ha encontrado «divertido» responderle a Maragall. Solamente se ha asegurado desde el partido que las reformas previstas para esta legislatura exigen la unidad de criterio y de discurso de todos los socialistas. Lo que es tanto como decir que Maragall se está pronunciando (o «divirtiendo») antes de tiempo y con innecesaria publicidad. Aún no ha llegado el momento de escenificar una unidad todavía no alcanzada. Los consejos están bien, pero, de momento, mejor en privado. No sea que se conviertan en serpientes de verano... que luego sigan vivas demasiado tiempo.